sábado, 14 de julio de 2018

Juan Alberto Rojas


Mandrágora Brujah

Acerca de Los Abandonados


!Anatoli... Anatoli! grita la mujer rubia mientras baja de la camioneta destartalada….
Los abandonados una película con una historia no común ni típica en el cine de terror ya que ahonda lo mas profundo ¿Que sucede cuando la memoria es un tema tabú ?La muerte: algo que siempre ha preocupado al hombre, ese el gran misterio Salvación o castigo . Marcial Souto en su cuento El sexo de la muerte plantea que es el medio en si mismo en situaciones y conflictos que adjudicamos a la vida, es la que reproduce a la especie para que sirva a su fin ¿ Se nace para morir o todo es parte de un plan concebido para llevar una eternidad pensando que algo nos espera después y al llegar descubrimos que no hay después ? quedamos encadenados a un instante y nunca mas saldremos porque estamos condenados como lo plantea Sartre en a Puerta cerrada donde los personajes llevan el infierno después de haber muerto tomándolo como un viaje extraño y casual atrevas de la mirada ajena y solo alucinando con una escapatoria en la propia mente aunque estén encerrados en un cuarto de hotel donde tampoco sabían que estaban enfrentados a su destino no-final que esta era su propia cárcel el enfrentamiento constante es el todo y no tiene resolución es el discurso físico entre los personajes y sus miserias .
En la película La muerte de la mascara Roja Prospero ha firmado un pacto con el demonio y ha pensado que lo salvaría de la peste y de la muerte pero esta reconoce que no sigue ni a dios o al diablo y prospero sucumbe . En Destino Final nadie escapa a su sino nadie puede hacerle trampas para huir de ella. Estos son ejemplos donde la muerte esta presente y tiene el rol que se le ha asignado .
Pero cuando todo es una puesta en escena y la muerte es un telón donde aparece una dimensión donde las reglas las impone la nada misma observa como la destrucción construye su esencia
entonces alguien que perdió el pasado necesita reconstruir su origen a costa de su presente sin saber que la muerte es el todo y ha suplantado la vida y que manipula con planes secretos para saldar cuentas pendientes . Celebración de Sacrificio, extrañas motivaciones .


Los personajes se han topado con una herencia necesitan tener un cambio en su existencia la cual les resulta insatisfecha esto le proporciona un motivo para seguir con un presente en cero con recuerdos difuminados que deben reconstruir después que han pasado 40 años y sin saberlo han caído en un pozo circular . No se conocen y llegan desde caminos separados. La pesadilla les abre bien los ojos a su antigua casa abandonada y en ruinas se reencuentran con sus Alter égo espejo espectrales que los enfrenta a la otra cara de la realidad que libera sus miedos primigenios ellos no son el peligro, son la advertencia de su futuro .”Dicen que cuando te has visto te ha llegado el fin “
Pero en este teatro de violencia y destierro la maldición es el personaje central,la culpa es su manifestación mas potente . La proyección de la luz y la sombra saca el velo sobre el olvido y se revelan todas las manifestación.
Es el último acto la actitud heroica de la madre como una redención , su padre que como Saturno no quiere sucesores cegado por los celos, la locura o por miedo al abandono,a ser un rey sin reino desea tenerlos prisioneros en la granja el tampoco quiere desaparecer necesita que los hijos queden estáticos fijados en la mas tierna infancia- También la granja necesita gritar sus verdades, recuperar su sentido de ser feliz a costa de los sacrificios mas atroces .Hay varios finales que no se usaron pero que acentuaba la idea de la familia,desesperanza y fatalismo . El director comento que cuando le trajeron la novela le impacto la historia como estaba desarrollada,Esto logra el film ese golpe de adrenalina constante sobre al espectador .





miércoles, 11 de julio de 2018

Hana Pernt


Cristian Javier Ambrosio

AQUEL LUGAR DONDE TODO ACECHA.






El miedo pone en alerta ocultos mecanismos de mi mente. 


La habitación me es desconocida y no sé cómo llegué aquí ni en qué momento.  En un acto reflejo hago un reconocimiento rápido del lugar. El abandono data de mucho tiempo, y es algo que se puede saber nada más dar un ligero vistazo. Aunque estoy solo, temo por la seguridad de los míos. Al enfrentar un miedo, uno siempre sabe que no quiere eso para sus personas queridas. 


La penumbra es una entidad que reina sobre todo. Una tenue luz amarillenta proviene de alguna fuente que no me molesto en ubicar, aunque pareciera filtrarse por alguna grieta que está por encima de mí. La reverberación trae hasta mis oídos un goteo, lento pero persistente. A mis espaldas, aunque extrañamente aún no he mirado hacia allí, sé que existe una salida, o al menos un pasaje a otro ambiente. Una gran cama domina la pequeña estancia en que estoy, y hay un estrecho espacio para moverse entre este mueble y la pared, a ambos lados y a los pies, pero no detrás de la cabecera, que está apoyada. 



Todo es húmedo y pegajoso, hay un vaho nauseabundo en el que se advierte un fuerte predominio de corrupción, probablemente de cadáveres de pequeños animales, quizás ratas, no muy lejos de donde estoy. 


De repente, un movimiento en la cama rompe la gélida quietud. En el revoltijo de mantas carcomidas, mis ojos buscan nerviosos el lugar del que provino la agitación, y nuevamente se produce. Advierto que lo que se mueve es lo que tomé por una almohada... ¿Acaso es otra cosa? 


A mi alcance tengo un trozo de madera roída y ablandada, cerca de mis pies. Lo levanto con repugnancia, sin apartar la vista de la cabecera de la cama, y lo uso para tocar lo que todavía creo que es una almohada, punzando breve pero firmemente. 


Y contemplo, horror de los horrores, que a medida que toco, los movimientos que observé se multiplican convulsivamente y lo que parecía una almohada comienza a perder su forma. De un extremo abierto de la tela, que sólo era una funda, sale en profuso tropel una confusa masa de ciempiés, arácnidos de todo tipo, roedores y vagas formas animadas que no reconozco. No tardo en advertir que precipitadamente esta odiosa ola viviente se derrama, sumergiéndose en la oscuridad que hay debajo de la cama; me toma poco tiempo reparar en que, debido a la estrechez del cuarto, parte de mis pies está debajo de ese mismo lecho maldito. 

Corro desesperadamente a la puerta que está detrás de mí, sin volverme a mirar y sin otro propósito que alejarme de ese nido de alimañas. 


(Este es un sueño que tuve hace un tiempo. Desperté con una sensación de desagrado, que duró poco.)



Paco Granados

                                                        
                               

MALDITA NOCHE


Comenzaba una nueva semana, Carlos y Marcos ya se habían despedido de sus familias y no sabían cuando volverían a verlas. Se dedicaban a conducir caminones con mercancía peligrosa, y siempre tardaban una semana en volver.
Carlos tenía dos hijos, un niño y una niña. Marcos aún no tenía pero estaba deseando ser padre, pero las circunstancias no le habían permitido aún el poder serlo.
Carlos y Marcos solían quedar en un bar de carretera para tomar café y hablar de las rutas que les había tocado a cada uno. Marcos acababa de llegar a la empresa y Carlos le ayudaba en todo lo que podía, pues eran muy buenos amigos. Marcos le estaba muy agradecido Carlos, fue él que el que le consiguió el trabajo de camionero, algo que a Marcos le fascinaba. Su gran ilusión siempre fue poder conducir un camión, aunque la empresa no estaba pasando por sus mejores momentos, y el cansancio hacia mella en ellos. Echaban muchas horas de conducción a la semana.
Marcos se despidió de Carlos tenía una ruta bastante larga y quería llegar temprano a su destino. Carlos le indicó que más tarde saldría él. Habían pasado un par de horas desde que salió del bar y Carlos le hizo una llamada perdida a Marcos. Los dos habían acordado unas contraseñas para indicarse el uno al otro que se encontraban bien. Marcos respondió con otra llamada perdida. Se hablaron por la emisora del camión para despedirse. Siempre usaban la misma frase.

  • “Pronto nos vemos. No te duermas”

Pasados unos kilómetros, Marcos comenzó a sentirse mal. Al mirar hacia el arcén, le pareció ver a un hombre que le hacía indicaciones para que redujera la velocidad, pero Marcos hizo caso omiso. Parecía que la carretera estaba tranquila, pues no había tráfico y además aquel hombre no llevaba chaleco protector, ni nada parecido. Marcos siguió su camino… De pronto vio como dos furgonetas chocaban al finalizar la recta. Marcos intentó reaccionar frenando el camión. No sabía qué hacer, había perdido el control del camión. Se estaba acordando del hombre que había visto en la carretera y que le había indicado con antelación que aminorase la velocidad. En aquel momento se escuchó un gran impacto… “Pfffffff” En ese momento se hizo el silencio en aquel lugar.
Carlos que iba a unos cuantos kilómetros de distancia, al llegar al sitio comenzó a ver un alboroto de gente concentrado en medio de la carretera.




  • “Qué habrá pasado…”

Al llegar al lugar, se encontraba la guardia civil haciéndole señales para que parara. Le indicaron que no podía seguir, porque había habido un accidente. En ese momento Carlos decidió llamar a Marcos para comprobar si se encontraba allí o había seguido su camino… Volvió a hacerle la llamada, pero Marcos no respondía…
Carlos decidió aparcar el camión en medio de la carretera y se bajó para comprobar qué es lo que había sucedido. Mientras iba acercándose por su cuerpo estaba teniendo una sensación un tanto extraña, que nunca había sentido. De repente alguien le tocó su hombro y al girarse se dio cuenta de que detrás de él no se encontraba nadie.
Al llegar al lugar del accidente, se dio cuenta de que el camión de Marcos estaba allí parado, y en el suelo ahí estaba él. El cuerpo de Marcos yacía en el suelo totalmente destrozado por el accidente. Se había chocado contra otro camión y la guardia civil había tenido que sacarle de la cabina del conductor, con bastante dificultad, pues lo único que había era un amasijo de hierros y muchos cristales. Carlos no podía creer que su amigo hubiera muerto… Poco tiempo después de asimilar el accidente, Carlos comenzó a pensar como había podido chocar Marcos contra el otro camión, si iba por una recta bastante larga, se lo preguntaba una y otra vez.
Habían pasado varias semanas desde el entierro de Marcos y Carlos se encontraba aún bastante hundido por el suceso. A Carlos no se le olvidará la última imagen de su amigo Marcos yaciendo en el suelo. Aquella fue una maldita noche que jamás olvidará, pero tenía que seguir adelante por su familia.
Carlos se había tomado un tiempo de descanso para despejarse de todo lo sucedido. Al volver al trabajo, le resultaba muy difícil tener que volver a conducir el camión, pero cuando subió a la cabina se llenó de una gran paz y tranquilidad. Comenzó su ruta mucho más tranquilo. Pero al llegar al lugar donde Marcos falleció empezó a ponerse nervioso… De pronto el móvil de Carlos recibió una llamada perdida, que no tenía número de registro. A Carlos le extrañó y a los pocos segundos escuchó por la emisora del camión “Tranquilo, no te duermas”.
Carlos pensaba que todo aquello era fruto del cansancio y decidió parar para descansar en un área de servicio cercana que había por allí. Antes de poder aparcar el camión comenzó a sentir un frío intenso por todo el cuerpo. Los cristales del camión empezaron a empañarse y la radio comenzó a sonar sola y a cambiar de canal. Carlos no entendía nada, y al mirar a su lado, ahí estaba Marcos mirándolo sonriente. Carlos estaba tan abrumado, que no sabía si salir corriendo y pisar el acelerador del camión, o quedarse allí quieto e inmóvil y ver qué sucedía. En ese instante Marcos le habló…


  • “No tengas miedo, tranquilo. Yo estaré aquí siempre para ayudarte”

En ese momento Marcos desapareció entre la oscuridad, y desde aquella noche Carlos nunca viaja solo.

Vampire Destroy







María
Era de noche, Rubén baja de su auto y se acomoda el saco. Abre la puerta de su casa, entra. Enciende la luz del comedor, sorprendido mira todos los muebles desparramados, los dos veladores, los libros de la biblioteca, el televisor, tirados en el suelo, las cortinas rotas, los sillas y los sillones dados vuelta. Rubén no entendía nada, estaba preocupado y comenzó a llamar a los gritos a su esposa, - ¡María, María, dónde estás, María!
En toda la casa se cernía un olor nauseabundo, de la nada todo se había tornado de un aspecto lúgubre. De pronto, las paredes empezaron a chorrear sangre. Rubén, en su búsqueda pasa por la cocina donde encuentra a su perro, un caniche blanco, al cual adoraban y que ahora yacía en el piso acuchillado. En ese momento sintió una pena muy grande y su preocupación iba en aumento – ¡María, María, dónde estás, María!
Llega hasta la escalera que conduce a la habitación del matrimonio, mientras va subiendo comenzó a sentirse fatigado, las piernas le pesaban toneladas pero aun así llego a la habitación. Cuando abrió la puerta una especie de humo negro lo rodeaba todo, hasta que en un segundo desaparece. Y ahí, es cuando ve a su esposa extendida sobre la cama, se abalanzó sobre ella - ¿Mi querida María cómo estás? Ella no respondía, parecía adormecida, no había manera de despertarla; de repente abre los ojos de forma sobresaltada y saca de entre las sábanas un cuchillo largo y filoso que todavía conservaba la sangre ya seca de su mascota.
Los ojos de María estaban rojos, su cara deformada, su piel verdosa, enfurecida. Rubén no la podía reconocer - ¡María, María! Gritaba su esposo. Ella lo empuja afuera de la cama con una fuerza demencial, cae al piso, ella se le acerca con el cuchillo en alto y le habla en un idioma desconocido. Rubén estaba aterrado, ella se lanza sobre él tratando de matarlo con el cuchillo. Comenzaron a forcejear pero la fuerza física de María en ese momento era superior, siguieron así hasta llegar al borde de la escalera. Se detienen los dos.
Rubén mira los ojos rojísimos y enfurecidos de María que lo vuelve a atacar. Caen rodando por la escalera. Después de estar inconsciente por un rato, Rubén se reincorpora y ve a su lado a María, con el cuchillo clavado en su pecho. La miró y observo como su rostro había vuelto a la normalidad.
Después de este suceso Rubén decidió ir a vivir lejos de la ciudad. Pasado tres meses había recordado que su mujer le había hablado de su participación en una secta satánica pero él no le había dado importancia, igual ya era tarde.
Al poco tiempo Rubén, muere en un extraño accidente doméstico.

Memoria del Doctor CLOCK

 
Todo el terror se hundia en el cielo y ellos seguia despiertos por temor a ser decapitados, sabian que las garras de las bestias estaban aun escondidos en todas partes