jueves, 17 de agosto de 2017

Atmosphera Post Mortem

                                                               
Presentación de nuevo CD

Cristian Javier Ambrosio


One Way.



Polvo al polvo,

nada más.

La sola expresión

que intenta delinear

lo indescriptible,

constituye

la única posible resistencia.


¿El sol?  Una convulsión en el abismo.

¿La fe? El miedo huyendo a las profundidades de la mente.

¿La esperanza? La verdadera máscara del caos.


Pánico, dolor, consumación:

los lóbregos rostros reales

que se ocultan tras la flor,

el ave,

la sonrisa del niño.


Efímera casualidad,

elijo arrostrar tu cruel faz

y ser testigo y ejecutor

de tus ciegos designios.


Pero en la tarde final,

con campanas o sin ellas,

la prisa recogerá su vestido

y te entronizará, oh fatalidad,

como absoluto monarca

del tiempo.






...................................




Anoche, en la hora de las sombras
cuando todo es quietud sepulcral,
cavilando en callados horrores,
doce campanadas sentí repicar.
En mi cama, en la casa, en el mundo,
parecía gran calma reinar.
Mas nunca me fié del silencio,
viejo preludio de toda tempestad.
Y una vaga impresión, súbitamente,
de antiguos tormentos los rescoldos avivó.
Poco a poco hizo carne en mi mente
un negro presentimiento que ya no me dejó.
Supe que aquel día era el fijado
por arcanos designios del mal,
que vendría, con su rostro más odiado,
los despojos de mi cuerpo a buscar.
De repente lo oí: imperceptible,
más no para el presagio que había en mí.
Sonidos reptantes, poco audibles,
viscosidad desplazándose, un gemir...
El miedo mordió mi carne trémula,
mientras el mal sin rostro oí avanzar,
lentamente, con vahos putrefactos;
lentamente, pero sin descansar.
Tornóse helado el aire circundante,
y en las tinieblas vagas formas percibí.
Junto a mi lecho, sapos, sierpes, expectantes,
oscuros heraldos del Maligno eran aquí.
Y como ocurre al náufrago que nada
del destino podría ya esperar,
así cobré valor en la hora aciaga
y me dispuse a los abismos enfrentar.
De un salto me adueñé del negro espacio,
cientos de insectos y reptiles aplasté,
y buscando hallé bajo la cama
antiguo cofre que olvidado un día dejé.
Allí, el puñal forjado por los Sabios,
pieza de un arte supraterrenal,
aguardaba desde antiguo ser llamado
a su poder terrible liberar.
Mi mano ya no volvió a ser mía,
en el instante en que instrumento me volví
de una ancestral y prehumana profecía,
que encontraba aquella noche su fin.
Y como se acometen las empresas más odiosas,
que prontamente se quieren terminar,
así me lancé hacia las sombras pavorosas,
presto a morir, mas nunca sin luchar.
Fuera de mi cuarto hallé silencio.
El universo parecía inalterado.
Y una duda asaltó mi pensamiento:
¿y si todo aquello había soñado?...
Pero el puñal en mi mano fue certidumbre
de una fuerza que, ajena a mi razón,
inminente, acechante, se cernía
como una sombra creciendo en derredor.
De pronto lo vi, al menos fugazmente:
indescriptible en su corporeidad,
repulsivo amasijo tremulante,
palpitantes fauces por millar.
Horror parido en el seno de la mugre,
cubierto de llagas que resuman fetidez,
allí lo vi un instante, y luego supe
que mi destino era enfrentarme a ese ser.
Amorfo era, mas no por ello lento.
En un segundo lo tuve sobre mí.
La eternidad cupo en un momento,
mi hora postrera allí mismo presentí.
El dolor lacerante de mi carne
macerada por ácida reacción,
me devolvió al presente un instante,
el suficiente para obrar sin dilación.
Sujeto firmemente en mi mano
el cuchillo ritual tenía aún.
Parecía tener conciencia propia,
mi brazo dirigió con prontitud.
Y dotado de extrañas nuevas fuerzas
asesté un violento embate que dejó
a la horrenda criatura tambaleante,
y de encima de mi cuerpo al fin salió.
Sin dudarlo, acometí de nuevo,
mi victoria inicial me dio el valor.
Y descubrí, horror de los horrores,
que de las sombras otro ser apareció.
Y luego otro, y más allá un tercero,
hasta que tan rodeado yo me vi
de funestos endriagos, que en mi fuero
interior, en el averno me creí.
Cuando se pierde la esperanza, el coraje
toma partido y arremete sin piedad.
Así ocurrió en mi hora más sombría,
que al abismo le gané con un puñal.
Luego de un rato (¿un siglo? ¿Unas horas?),
me hallé en medio de cruenta mortandad.
Masas que fueran demonios palpitantes,
yacían inertes como bultos al azar.
Más cuando ya creía haber vencido
a los crueles ejércitos del mal,
un horror supremo me aguardaba,
burla reservada para el final.
La aurora comenzaba tenuemente
a ganarle espacio a las tinieblas,
poco a poco, inundando el firmamento,
la luz borró de la noche la mueca.
Y allí, me cuesta aun escribirlo,
dispersos, en las poses del final,
no hallé a los seres que hace poco combatiera:
¡Mis familiares ocupaban su lugar!
Y comprendí el alcance del poder
que tiene el mal cuando arrasa sin piedad:
si cumplir su destino se le impide,
forma de vengarse encontrará.
Supe en aquel mismo momento
que la hora era llegada para mí.
Mejor ponerle fin a los tormentos
con el puñal, que una eternidad sufrir.
Esto dejo como todo testamento:
una historia de dolor y de maldad.
Caminante, no te enfrentes a lo eterno
que vive tras las sombras sin final.
El mal tomará el rostro de tu rostro,
la sangre ceniza se volverá.
Y tú estarás maldito para siempre
y ya nada el sortilegio romperá.
Anoche, en la hora de las sombras
cuando todo era quietud sepulcral,
cavilando en callados horrores,
doce campanadas sentí repicar..


Anah Widow Majer‎




martes, 15 de agosto de 2017

La biblioteca de los libros vivos


    Has entrado a la biblioteca del Ciclope donde guarda cada libro de monstruos, vampiros, locuras, asesinos, y demás seres que hallas conocidos en los genios de la literatura del terror, misterio y suspensos, ¿pensate que has leído todo? jajaja acompáñenme… 




You've come to the library of Cyclops, where you keep every book of monsters, vampires, follies, murderers, and other beings find yourself known in the literary geniuses of terror, mystery and suspense,? pensate that you have read it? join me ... lol


Detrás de esta puerta secreta, se encuentra unas escaleras, y debajo esta la biblioteca de los libros vivos, nadie se atrevió a bajar es un lugar lleno de temor solo yo puedo bajar, ahí hay libros que se han olvidados por el transcurso de los años, solo se los menciona por simple comentarios, pero nunca mas sean vuelto a leer, eso genero que sus personajes cobren vida y conversan entre si allá abajo.

Escuchas eso son gruñidos hoy serán los primeros en acompañarme, tomen una antorcha, bajemos, esta oscuro y húmedo jajaja miren ahí esta saliendo un libro que esta a punto de leerles…

Behind the secret door is a staircase, and below this the library of living books, no one dared to go down is a fearful place I can only go down, there are books that have been forgotten over the course of the years , mentions only the simple quote, but never more have been reading, that genre that his characters come to life and talk to each other down there.Hear that are grunts today will be the first to join me, take a torch, go down this dark and damp this out there lol look at a book that is about to read

                                                                     

 

     John Ajvide


Déjame Entrar


Oskar, un niño solitario y triste que vive en los suburbios de Estocolmo, tiene una curiosa afición: le gusta coleccionar recortes de prensa sobre asesinatos
violentos. No tiene amigos y sus compañeros de clase se mofan de él y le maltratan.
Una noche conoce a Eli, su nueva vecina, una misteriosa niña que nunca tiene frío, despide un olor extraño y suele ir acompañada de un hombre de
aspecto siniestro. Oskar se siente fascinado por Eli y se hacen inseparables. Al mismo tiempo, una serie de crímenes y sucesos extraños hace sospechar a la
policía local de la presencia de un asesino en serie.
Nada más lejos de la realidad.

( Fragmento de la novela )

Blackeberg.
Puede que pienses en trufas de coco, tal vez en drogas. «Una vida ordenada». Te imaginas una estación de metro, extrarradio. Después no hay mucho más que pensar.
Sin duda vive gente allí, como en otros sitios. Para eso se construyó, para que la
gente tuviera algún sitio donde vivir.
No se trata de un espacio que se haya desarrollado de forma natural, no. Aquí
estuvo todo desde el principio planificado al milímetro. La gente tuvo que instalarse en lo que había. Edificios de hormigón en colores ocres esparcidos por el verde.
Cuando esta historia tiene lugar, Blackeberg lleva treinta años existiendo como
población. Podría uno imaginarse un cierto espíritu pionero al estilo del Mayflower;un territorio desconocido. Sí. Imaginarse las casas deshabitadas esperando a sus inquilinos.
¡Y ahí vienen ellos!
Cruzando el puente de Traneberg con el sol en los ojos y sueños en la mirada.
Corre el año 1952. Las madres llevan a sus hijos en brazos, en cochecitos de bebé o dela mano. Los padres no llevan consigo azadas ni palas, sino electrodomésticos y muebles funcionales. Puede que vayan cantando algo. La Internacional tal vez. O Vayamos a Jerusalén, según la forma de ser de cada uno.
Esto es grande. Es nuevo. Es moderno.
Pero no sucedió realmente así.
Llegaron en el metro. O en coches, camiones de mudanzas. Uno a uno. Entraron en los pisos recién construidos llevando consigo sus enseres. Organizaron sus cosas en cajones y repisas de medidas estandarizadas, colocaron sus muebles en fila sobre los suelos de linóleo y compraron otros nuevos para rellenar los huecos.
Cuando terminaron, alzaron la vista y vieron la tierra que les había sido dada.
Salieron de sus portales y se encontraron con que todo el terreno estaba ya repartido.
No podían hacer más que adaptarse a lo que había.
Había un centro. Había amplios parques para los niños. Había extensas zonas
verdes alrededor de las casas. Había zonas peatonales.
—Es un buen lugar —se decían entre ellos alrededor de la mesa de la cocina unos meses después de la mudanza.

—Hemos llegado a un buen sitio.
Sólo faltaba una cosa. Una historia. En la escuela, los niños no podían hacer un
trabajo especial sobre la historia de Blackeberg, porque no la tenía. Bueno, algo había acerca de un molino. Un rey de la pasta de tabaco. Algunos curiosos edificios antiguos a orillas del lago. Pero de todo aquello hacía mucho tiempo y no guardaba relación alguna con el presente.
Donde ahora se alzaban edificios de tres alturas, antes no había más que bosque.
Los misterios del pasado no estaban a su alcance; no tenían ni siquiera una iglesia.
Una población de diez mil habitantes, sin iglesia.
Eso ya dice bastante de la modernidad y racionalidad del lugar. Bastante de lo
ajenos que eran a las calamidades y al terror de la historia.
Lo cual explica en parte lo desprevenidos que estaban.

Lautaro Arauco

XV - Abismos

XV

Ahora cuento abismos
de tu cama a mía
insomnios de la espera

Abismos de todo
y a la vez de nada

Ahora cuento
crepúsculos
estrellas
recuerdos

Cuento pasos

silencios

y todo este tiempo de sobra
que dejó  tu ausencia



(Extracto del libro Cahuitl)

Silvia Balladares


"El Sabbath de las brujas", por Arthur Rackham (1867-1939). Ilustración para 'La leyenda de Sleepy Hollow' por Washington Irving, 1928.

 
William Blake (1757-1827), "Lucifer y el papa en el infierno" (el rey de Babilonia),1805, pluma y acuarela sobre papel.