Dentro de este
cementerio abandonado cuenta la historia de un escritor endemoniado
brujo demente un escritor que abre los infierno tan solo leer sus
historias transfiguradas de textos y hoy abriré después de tanto
tiempo el cementerio para que el salga y se presente entrevista a Cristian J.Ambrosio por Mandrágora Brujah
¿Cuándo y por qué comenzó tu relación con la literatura del terror y lo fantástico?
Bueno,
antes que nada quiero agradecerte por esta oportunidad de expresar mis
sentimientos en relación con la literatura, particularmente con el
género del terror. Saludo a todos los integrantes de esta comunidad, de
la que me enorgullece formar parte. Bien, respondiendo a la primera
pregunta, mi acercamiento con los elementos de la cultura de lo
fantástico, los mitos y el terror, acontece en mi temprana infancia, ya
que mi madre, adepta a esa clase de literatura, me inició con relatos
orales y lecturas, entre las que se cuentan fragmentos de La Odisea, La
Iliada, mucho de Edgar Allan Poe, Stoker, entre otros. Además, veíamos
mucho cine de terror, género fílmico también del agrado de mi madre. A
partir de allí, se abrió ante mí un horizonte del que ya no podría (ni
querría) apartar la mirada, aunque soy ávido lector de todo tipo de
textos.
¿Quiénes son tus artistas o autores predilectos y cómo te influenciaron?

Abordando
el tema de la escritura, diré que, salvo mi participación en algunos
concursos menores, con ocasionales premios y menciones, me he dedicado a
la misma más bien a la manera de un pasatiempo, sin plantearme la
proyección a largo plazo de hacer de ello un modo de vida, no obstante
lo cual me expreso a través de ese canal con suma satisfacción.
Desconozco qué grado exacto de influencia han tenido mis lecturas sobre
mi creación, pero entre mis autores predilectos puedo enumerar, sin
duda, a Poe, King, Stoker, Mary Shelley, Brian Lumley, Arthur Machen,
Algernon Blackwood, William Hodgson, Clive Barker, Horace Walpole,
Abraham Merritt, Robert Bloch, Ramsey Campbell, Robert Howard y, en el
centro, como núcleo de muchos de los escritores que mencioné, Howard
Phillips Lovecraft, autor por el que siento especial atracción, y en el
cual pienso inevitablemente a la hora de tratar el tema del terror como
género literario, ya que Lovecraft se atrevió a trascender, quebrando
moldes propios de su época y animándose a ser original, aun a costas de
no ser, digamos, vendible en su tiempo, en una sociedad que desde
tiempos inmemoriales antepone el precio a los valores, y considera más
importante ganar dinero que intentar encontrar momentos de realización
personal. Puedo afirmar que al momento de escribir, orientado a
temáticas de terror, mi creatividad se dirige a fuentes de estilo gótico
y clásico, aunque el derrotero que, consciente o inconscientemente,
marcó Lovecraft, me guía potencialmente. Creo que aún no hemos
comprendido la magnitud del aporte, no sólo a la literatura, sino a la
cultura contemporánea en general, que la pluma del escritor de
Providence ha legado, y que persistirá, ramificándose, en el tiempo.
Para crear una buena historia de terror, ¿cuáles serían para vos los elementos fundamentales?
Con respecto a la creación, habría que partir de un punto clave. La
literatura de terror, y más cerca en el tiempo, el cine de dicho género,
son herramientas culturales mediante las cuales la sociedad elabora un
proceso de enfrentamiento, por medio de la sublimación, de sus miedos
más grandes. Se invocan profundos mecanismos mentales, de la misma
manera que antiguamente lo hacían los mitos, mediante los que se plasman
arquetipos que están asociados a nuestros temores más atávicos, como la
oscuridad, lo desconocido, la soledad, y varios otros temas
recurrentes. Dependiendo del gusto personal a la hora de hilvanar una
historia, cada quien preferirá argumentos y condimentos de la más
variada naturaleza artística, pero creo que en ninguna historia podrá
faltar el factor de ruptura, ese que nos pone cara a cara con la
manifestación de la disolución de una realidad de la cual nos sentimos
parte, porque el miedo debe ser, ante todo, el planteo de una situación
límite, esa que nos lleva a pensarnos como seres finitos, débiles y
temporales, frente a un universo infinito, implacable, y al que no
parece importarle el acontecer de nuestra mortal realidad. De manera que
la estructura del terror, debe ser, ante todo, sorpresa, es decir, lo
que llega imprevistamente, y devastación de la realidad, la oposición de
fuerzas supremas, indiferentes y despiadadas, contra la fragilidad que
busca aferrarse a un endeble hilo, mientras pende sobre un inexorable
abismo, más aterrador porque es el vacío que espera, sin inmutarse, la
caída, que acabará ocurriendo, como prueba irrefutable del triunfo de la
muerte y el silencio sobre la bulliciosa vida, tan confiada y tan
efímera.
Un tema que no puedo dejar de mencionar, de manera
lateral, es que el terror puede surgir dentro de cualquier género
literario, y ahí reside su naturaleza sorpresiva, puesto que de repente
ocurre algo que pone en alerta secretos mecanismos de nuestra mente, que
no son sino dispositivos de defensa que nuestro cerebro posee ante la
posibilidad de peligro. Actualmente, estoy finalizando la relectura de
«El proceso», de Franz Kafka, y creo que domina como pocos los climas
opresivos, poniéndonos en constante situación de indefensión ante
invisibles y poderosos peligros.

Stephen King habla de varios items para generar el terror y el suspenso, ¿cuáles son los items en tus historias?
La
creación, como anticipaba en anteriores puntos, depende sustancialmente
de generar sorpresa, lo cual implica que ante todo, sea uno el
sorprendido, tanto por la idea generadora como por el propio proceso de
creación.; Creo que pueden existir estilos, escuelas, por así decirlo, y
también me parecen acertados los consejos de King, porque aboga por la
expresión personal, subjetiva. Por esa misma razón, descreo de los
manuales, decálogos, guías, o todo aquello que implique el
establecimiento de un trazado a seguir, un modelo de cómo escribir. A
menos que uno escriba por pedido, motivo que tampoco debe condicionar
necesariamente nuestra metodología de trabajo, la creación es un acto
subjetivo situado en tiempo y espacio, por lo tanto, es posible que
incluso un mismo autor produzca obras disímiles.Mis creaciones han
tomado, asimismo, la forma de mis emociones momentáneas, ya que me ha
ocurrido concebir ideas para una historia en momentos en los que me
hallaba totalmente alejado de las herramientas necesarias para
registrarla, por lo que he debido retener dicha idea hasta poder
articularla, y a veces, el paso de las horas ha provocado que la idea
perdiera fuerza hasta que considerara descartarla de plano; En general,
me ciño mucho más a la frase que alguna vez se le atribuyera a Oscar
Wilde, sobre, justamente, preceptos a la hora de la creación literaria:
«no existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y
decirlo.»
¿Cómo ves las transformaciones que se fueron dando en el arte del terror en Latinoamérica y si hay una diferencia al de otro continente cuales serian?
En
general, los elementos de nuestro folclore latinoamericano han sabido
respetar tradiciones, y en eso, más que diferir, creo que todos los
continentes comparten dicha característica, ya que todos los escritores
depositan su carga cultural latente; El terror, mucho más que cualquier
otro género literario, es un fiel depositario de la identidad y la
tradición de un determinado lugar, ya que remite, generalmente, a los
mitos locales, a creencias que han forjado la cultura, siendo muchas
veces la manera que tenían los habitantes primitivos de explicar
fenómenos para cuyo entendimiento aún no disponían de otra ciencia que
la imaginación. Latinoamérica ha ensamblado estas leyendas con elementos
de la modernidad de manera impecable, dando incluso origen a la
aparición del realismo mágico, combinando elementos y creando nuevas
atmósferas de expresión, con el mismo hilo conductor de aquellas
leyendas que se contaban alrededor de una fogata, o en expediciones por
terrenos que fueron poblándose poco a poco, conquistando el hombre, a la
vez que nuevas tierras, nuevos horizontes en los que los miedos iban
teniendo más elementos para ser comprendidos, pero abrían las puertas a
nuevos abismos.
¿Qué te parece que debe tener
preponderancia para crear una buena historia, el lenguaje o la temática,
y si alguna vez el cine adaptara una historia tuya, ¿cómo tendría que
ser?
Una buena historia siempre es un equilibrio entre
esos recursos: la originalidad de la idea germinal y la forma en que se
la transporta al formato físico. Sigo sosteniendo que no hay claves
inamovibles. Cada autor debe estar, por sobre todas las cosas,
convencido de estar conforme con su obra.; Si antes de valorarse sale en
busca de una crítica favorable, está perdido, porque se ha traicionado a
sí mismo.Todos podemos ser críticos de cualquier obra, eso es fácil.;
Lo que no podemos es creer que nuestra creación debe estar supeditada a
factores ajenos a dicho fenómeno. Si emprendemos el proceso de forjar
una concepción surgida de lo más íntimo de nuestra potencia intelectual,
lo mínimo que nos debemos a nosotros mismos es respeto y amor propio.
Lo demás, es debate sobre mercadotecnia y capitalismo.
¿Qué pensás sobre las adaptaciones que hace el cine en los autores del género de terror?

Respecto
a las adaptaciones de obras literarias al cine, no hay que perder de
vista que se trata de dos artes distintos, cada uno con sus
herramientas, claves y códigos propios.; Es verdad que se emplea como
recurso la existencia precedente de un libro, al cual se cita como obra
inspiradora, pero el resultado final no será otro que la visión que el
director de la película, así como todos involucrados en la producción
cinematográfica, tuvieron acerca del escrito en particular. Nuestra
lectura puede diferir, incluso el cine emplea a menudo herramientas
visuales que necesitan la transformación de ciertos pasajes, o quizá el
cineasta quiera poner de manifiesto su particular reelaboración de la
obra, de acuerdo con su propia crítica, sumada a los elementos que
utilizará para tal fin. De cualquier modo, pese a saber que existe una
obra sobre la que se apoya determinada película, sería bueno asistir a
su proyección libres de toda expectativa, yendo al encuentro de una
concepción aislada, tan similar al libro como dos obras de la misma
temática podrían serlo. A veces, puede resultar muy útil esto de vivir
cada experiencia en su propio campo. Si cediera mis derechos al cine
sobre una obra de mi autoría, precisamente los dejaría en total libertad
de darle la forma que más les plazca.; Los lectores no han dejado de
leer por la mala crítica de una película, y viceversa con los fanáticos
del llamado séptimo arte, en relación con las críticas literarias.
¿Por qué pensás que se genera tanta discriminación sobre el género del terror?
La
verdad es que no creo que exista una discriminación sobre el género del
terror.; Antes bien, como ya dije antes, las sociedades recurren
habitualmente a esta rama del arte como medio de proyectar sus temores y
liberarse de ellos.; Es quizá una de las formas de expresión más
liberadoras, por cuanto encarna nuestras más elementales batallas
interiores, plasmando la resolución y a la vez la resistencia que
nuestra mente opone al planteamiento de los conflictos que nuestros
miedos proponen. Es, incluso, un género que no pierde vigencia, sino que
continuamente evoluciona y se reinventa, justamente porque absorbe las
claves que, como sociedad, requerimos para enfrentar las mil caras que
adoptan nuestros camaleónicos demonios interiores.
Si
una noche al volver a tu casa se corta la luz, y de pronto cuando
encendés una vela te topás con todos tus monstruos y seres de tus libros
¿qué les dirías?
Si me topo con mis propias criaturas, las
sigo y trato de ver por qué me buscan.; A menudo, mis pesadillas han
sido fuente de gran cantidad de material creativo, y mi sensación al
despertar ha sido, a pesar de lo fuerte de ciertas imágenes, totalmente
satisfactoria y, repito, de liberación, al haber sublimado vaya mi mente
a saber qué miedos del mundo consciente, almacenados en el desván del
subconsciente.
¿Por qué pensás que en estos
últimos tiempos hubo un crecimiento en la temática del zombie devorador
de cuerpos humanos y disminuyendo el del zombie que venía del Vudú?
La
temática zombie, creo que obedece a un cambio de paradigmas en la
generalidad de la cosmovisión. Hoy, pese a que sobreviven aún
supersticiones muy antiguas, también es verdad que el público necesita
que la literatura renueve sus contenidos, por lo que, aunque muchas
personas aún temen a la magia negra, al Vudú y a similares prácticas, o
sistemas de creencias, la mayoría de los lectores comprende ya los
efectos que los experimentos genéticos y la contaminación pueden
provocar sobre la vida, por lo que las problemáticas modernas circulan
en torno a posibles epidemias, verdadero monstruo que subyace bajo la
fachada del zombie, hoy convertido en portador de infecciones virales,
casi siempre producto de mega corporaciones, otra de las temáticas
ocultas en la actual reversión de este tópico, que tampoco se originó
con la gesta de la temática de la religión vudú, sino que es posible
rastrear sus orígenes hasta el período gótico, etapa rica en historias
de muertos que vuelven a la vida, quizá como respuesta tardía a la
enormidad de cultos religiosos que, desde los orígenes de la sociedad
organizada y culta, sacralizaron la resurrección de la carne como máxima
expresión de la promesa de ganarle al más grande de los miedos del
hombre, que es la muerte género que nos ocupa es quizá el más versátil,
por cuanto surge de una necesidad intrínseca en función de la cual el
ser humano se explica a sí mismo y se combate, ya que, en definitiva,
todas las emociones y los sentimientos se encuentran en nuestra mente.
¿Como ves la irrupción de los canales de YouTube con sus temáticas de terror que van desde lo realista hasta lo bizarro ?
Es
interesante la amplia variedad de propuestas que se abren en este
panorama informático, dado que, bien utilizada, la Internet es una muy
compleja biblioteca a la vez que una enorme vidriera hacia el mundo, a
través de la cual observamos, pero también somos observados.; En este
nuevo orden de cosas, es sumamente aprovechable esta generosa oferta,
donde todos los recursos están a nuestro alcance, tanto a la hora de
disfrutar del arte como de exponer nuestras creaciones.; Los nuevos
tiempos nos exigen siempre adaptación, y creo que esto no deja de
encuadrar en el darwinisno, en este caso a nivel intelectual, donde todo
es un juego de aprendizaje y asimilación, a la vez que se trata de
aprovechar la multiplicidad de oportunidades en el campo de los recursos
gráficos.
¿Qué opinas sobre la evolución del
género fantástico desde el siglo XVIII hasta la actualidad, y desde que
punto se empezó a crecer el uso de elementos gore?

El
género fantástico ha discurrido por caminos mucho más serenos que los
del terror, ya que sus elementos, si bien se ramifican hasta nuestros
días, han permanecido bastante apegados a sus raíces, sin mudar
demasiado de las concepciones medievales, con sus mismos códigos y
recursos. De hecho, las actuales realizaciones, tanto literarias como
televisivas y cinematográficas que se expresan dentro del género de la
fantasía, hoy más que nunca recogen tramas medievalistas, o lisa y
llanamente de cuentos de hadas, elemento tomado de los cuentos
maravillosos, con los que ha acabado por fusionarse.; Y creo que es un
fenómeno sobre el que también operan fuertes arquetipos mentales, a
través de los cuales nos acercamos como sociedad a la fantasía de
explorar la eterna juventud, contraposición necesaria al triunfo de la
muerte producido en la estructura de los escritos de terror. La temática
está, en nuestro tiempo, más que nunca volcada a un público
mayoritariamente juvenil, con guiños a los veteranos lectores de los
clásicos. Por su parte, el gore es, rotundamente, la radicalización de
la fuerza de impacto que, en ciertas ocasiones, ha ido perdiéndose en el
terror tradicional, donde, como ocurrió con los zombies, ya no asusta
tanto lo sobrenatural, como la propia realidad en que estamos
cotidianamente inmersos, donde los horrores reales de la guerra, la
violencia y las enfermedades, sumado a un alto grado de crueldad
general, han acabado por destronar a los vampiros y las vetustas momias,
constituyendo la natural deconstrucción de toda esa sangre que,
simbólicamente, llevaba siglos vertiéndose, pero cuyo cauce se evitaba
mostrar abiertamente, y la poesía velaba las imágenes detrás de la
metáfora o las elaboradas palabras. Hoy, la era de las imágenes viste de
sangre los textos que ayer sólo insinuaban, y la propia sociedad provee
de un flujo constante de material fresco y vaporoso de vísceras y
realidad descarnada, salteando el proceso literario y consumiéndolo todo
al pie, literalmente, del matadero, por lo cual, la creación artística
obedece en parte a esa demanda, proveyendo dosis recargadas de esa
liturgia sangrienta, sobre cuyos altares quema la modernidad viejos
inciensos. Mi opinión es que, más allá de las consideraciones, el
someter la creación al escrutinio de la crítica ortodoxa, ya no es
viable. Principalmente, porque nos hemos liberado bastante de los
cánones considerados inamovibles, pese a que aún tiene gran
preponderancia en el mundo del arte la visión académica y el filtro de
los conservadores, cuyos tentáculos, antaño largos y poderosos, hoy sólo
ciñen a una porción de la sociedad más bien un tanto retrógrada. Ya no
se puede hablar con tanta autoridad de subgéneros, puesto que el arte es
hoy una concepción más libre de encasillamientos y prejuicios, dentro
de cuya definición hay un espacio en constante crecimiento, para abarcar
más y más formas de expresión, reivindicando muchas veces las gestas
que, precisamente como en el caso del arte orientado al terror, vienen
desarrollándose de manera innegable con inocultable firmeza y convicción
en su claro concepto.
El empleo de temas medievales, o de
mitologías antiguas, como ya mencioné, marca la continuidad de un
concepto fuerte, que representa la necesidad de un vehículo de expresión
para esa necesidad que tenemos de pensamiento mágico, círculo en el que
discurren no sólo las creaciones artísticas, sino los cultos religiosos
que aún prevalecen, como símbolos de una cultura que está forjándose
continuamente sobre sus propios restos, fugaces escenas del alcance de
una cosmovisión que, pese a que se adentró demasiado en el laberinto de
los desafíos de la vorágine evolutiva, aun necesita aferrarse a ese
cordón de Ariadna, fiel imagen de un pasado que siempre será el
basamento ideológico de todo el porvenir, escalones necesarios para la
comprensión de nuevos métodos de explicar y entender todo que vamos
desarrollando a medida que avanzamos en el tiempo y nos volvemos
escalones vivos a través de los cuales asciende nuestra propia especie.

Los
cómics son una conjunción muy bien lograda del arte pictórico y la
literatura. Su forma de expresión tiene la versatilidad de que suele
carecer el cine, por una cuestión de patrones de tiempo y velocidad a
los que debe ceñirse la puesta en escena de un film, y, dependiendo de
quién escriba el guión, tiene la ventaja de contar con la potencia
argumental de la idea concreta, precisa, continua, en un ritmo preciso y
controlado, con amplias posibilidades de desarrollo. Los arquetipos
modernos nos han demostrado que, desde la antigüedad, venimos planteando
continuamente los mismos argumentos de luchas antagónicas, con
caracteres marcados, a veces más desdibujados, a veces completamente
evidentes, pero siempre necesitando demarcar la descarga que supone
culpar de todos los males al villano, al malvado, en contraposición de
justicia ejercida por obra del héroe. Tal dualidad es la concisa
definición de nuestra vida, donde a veces somos vehículos del mal y
otras lo somos del bien, cuando realmente esas realidades proceden de
nuestro accionar, y no de esferas lejanas, o ajenas a nuestro sentir. La
última parte, para evitar la redundancia: "cuando concretamente esas
realidades proceden de nuestro accionar, y no de esferas lejanas, o
ajenas a nuestro sentir."
El género fantástico ha
discurrido por caminos mucho serenos que los del terror, ya que sus
elementos, si bien se ramifican hasta nuestros días, han permanecido
bastante apegados a sus raíces, sin mudar demasiado de las concepciones
medievales, con sus mismos códigos y recursos. De hecho, las actuales
realizaciones, tanto literarias como televisivas y cinematográficas que
se expresan dentro del género de la fantasía, hoy más que nunca recogen
tramas medievalistas, o lisa y llanamente de cuentos de hadas, elemento
tomado de los cuentos maravillosos, con los que ha acabado por
fusionarse; Y creo que es un fenómeno sobre el que también operan
fuertes arquetipos mentales, a través de los cuales nos acercamos como
sociedad a la fantasía de explorar la eterna juventud, contraposición
necesaria al triunfo de la muerte producido en la estructura de los
escritos de terror.La temática está, en nuestro tiempo, más que nunca
volcada a un público mayoritariamente juvenil, con guiños a los
veteranos lectores de los clásicos. Por su parte, el gore es,
rotundamente, la radicalización de la fuerza de impacto que, en ciertas
ocasiones, ha ido perdiéndose en el terror tradicional, donde, como
ocurrió con los zombies, ya no asusta tanto lo sobrenatural, como la
propia realidad en que estamos cotidianamente inmersos, donde los
horrores reales de la guerra, la violencia y las enfermedades, sumado a
un alto grado de crueldad general, han acabado por destronar a los
vampiros y las vetustas momias, constituyendo la natural deconstrucción
de toda esa sangre que, simbólicamente, llevaba siglos vertiéndose, pero
cuyo cauce se evitaba mostrar abiertamente, y la poesía velaba las
imágenes detrás de la metáfora o las elaboradas palabras. Hoy, la era de
las imágenes viste de sangre los textos que ayer sólo insinuaban, y la
propia sociedad provee de un flujo constante de material fresco y
vaporoso de vísceras y realidad descarnada, salteando el proceso
literario y consumiéndolo todo al pie, literalmente, del matadero, por
lo cual, la creación artística obedece en parte a esa demanda,
proveyendo dosis recargadas de esa liturgia sangrienta, sobre cuyos
altares quema la modernidad viejos inciensos. Mi opinión es que, más
allá de las consideraciones, el someter la creación al escrutinio de la
crítica ortodoxa, ya no es viable. Principalmente, porque nos hemos
liberado bastante de los cánones considerados inamovibles, pese a que
aún tiene gran preponderancia en el mundo del arte la visión académica y
el filtro de los conservadores, cuyos tentáculos, antaño largos y
poderosos, hoy sólo ciñen a una porción de la sociedad más bien un tanto
retrógrada. Ya no se puede hablar con tanta autoridad de subgéneros,
puesto que el arte es hoy una concepción más libre de encasillamientos y
prejuicios, dentro de cuya definición hay un espacio en constante
crecimiento, para abarcar más y más formas de expresión, reivindicando
muchas veces las gestas que, precisamente como en el caso del arte
orientado al terror, vienen desarrollándose de manera innegable con
inocultable firmeza y convicción en su claro concepto.
Me
gustaría si podes ser un poquito mas especifico con tu respuesta en
esta pregunta ¿Que pensás sobre ciertas características en los
personajes del cómic como el Guason y otros que tanta gente adapta y
toma como referente para eventos de terror ej La marcha zombi ? ¿porque
pensás que creció tanto estas actividades ?
Con el
Guasón o Joker, se produjo el fenómeno de la explotación de un
arquetipo, pasando a integrar el sitio que desde antaño está poblado por
miles de vampiros, incontables Jekylls y Hydes, zombies y demás figuras
reproducidas hasta el hartazgo. Encarnan en sí mismas la función de
modelos, fundando un papel que, quizás, estaba vacante, o no había sido
debidamente aprovechado, y se proyectan al futuro. El Guasón, exponente
en gran medida de la irracionalidad, ha sido considerado,
antagónicamente, un modelo de genialidad, tal vez desde el absurdo.
Básicamente, se ha rendido culto a su versatilidad como villano
impredecible, y creo que ahí radica su principal factor de éxito, ya que
lo convierte en un personaje infinito, de posibilidades plásticas que
exceden toda dimensión. Sobre cómics, al no ser una fuente en la que
haya abrevado demasiado, poco más es lo que puedo decir, pero sí
considero que es un arte sumamente apasionante, que ha aportado mucho a
la cultura, y la propia literatura moderna ha tomado de ese universo
incontables factores, que hoy por hoy son del entero dominio de la
cultura general.
¿Como escritor cuales son las necesidades y problematicas que se te plantean ?
Una
necesidad que inmediatamente siempre me surge al momento de escribir,
es disponer de tiempo suficiente para dedicarle en exclusiva a la
creación, ya que, si bien he logrado articular textos en medio de mis
actividades cotidianas, muy diferente es el resultado, y mucho más
satisfactorio, si surge de un tiempo expresamente reservado para tal
fin. Creo que debe ser un problema en común con todos los que no somos
escritores de tiempo completo. Por otra parte, la metodología de trabajo
que no se ajusta a un margen espacio - tiempo, ofrece, si bien se mira,
la ventaja de la libertad, ya que uno desarrolla cualquier
emprendimiento artístico al respecto primeramente orientado a la
autosatisfacción, y luego, quizás esté listo para mostrar nuestra obra a
terceros. En cualquier caso, si escribir me plantea alguna
problemática, generalmente no suele ir demasiado lejos, porque, o bien
la resuelvo, o abandono rotundamente el proyecto. En lo personal, creo
que si me propongo escribir, lograré, la mayoría de las veces, cumplir
con mis objetivos personales, y, en definitiva, el solo hecho de pensar
en elaborar un texto me predispone muy bien, y nunca me ha generado
conflictos, ni dentro ni fuera del desenvolvimiento la estructura de
creación.
¿Que pensas acerca de la simbologia que a veces
algunos lectores o tambien criticos encuentran en algunas obras te
parece que es casual o no ?
Depende. Yo creo que hay
simbología que no está para nada de manera casual dentro de ciertas
obras, aunque tampoco por las razones que muchos creerían. Es decir,
muchas veces se ha aludido a la demonología, al ocultismo, a muchos
símbolos místicos y claves esotéricas, pero en la mayoría de tales casos
sólo ha sido o bien a manera de investigación en combinación con un
argumento de ficción, o bien una provocación directa, ya que esa es una
de las más usadas estrategias de promoción, lograr la popularidad a
través de la polémica. Claro que, leyendo entre líneas, también es
posible sondear los motivos ocultos que ciertos autores han tenido al
elaborar una obra que en principio parecía no ir más allá que otras de
su tipo. La simbología siempre nos va a llamar la atención, siempre nos
va a gustar, porque es el idioma de la mente, es la expresión de los
sueños, es la pura semiótica de las claves más ocultas. Las

religiones,
los cultos secretos, las logias, todos esos conciliábulos emplean el
lenguaje de la simbología, como la iconicidad que antaño manejaran los
alquimistas, de forma abiertamente usual. Por razones semejantes,
nuestra mente, y más que nada cuando estamos predispuestos a la búsqueda
del misterio cotidiano, es experta en la localización de metamensajes,
de sentidos ocultos, de mensajes cifrados. Es que, en el fondo,
queremos, necesitamos, que ocurra algo más allá de lo evidente, que
rompa con la normalidad, porque eso también es la eterna búsqueda de la
trascendencia. Por eso seguirán triunfando las religiones, el
psicoanálisis y la literatura de terror.
¿Como ves el futuro del genero ?
El
futuro del género seguirá expandiendo sus límites, siempre desde su
exploración de nuestros miedos. Que desaparezca el género podría
significar dos cosas: que nos volvimos una sociedad insensible, al
extremo de no temerle a nada, lo cual es totalmente improbable, o que
nos sumimos en una depresión tan grande que ni siquiera apelamos al
recurso de sublimar nuestros dolores mediante el arte. Cualquiera de los
dos supuestos nos sitúa ante una perspectiva de extinción, de abandono
de nuestros objetivos como especie, lo cual no dejaría de ser un
excelente argumento para una narración de terror o fantasía, si se la
estructura debidamente.
¿Pensas que dentro del
terror como genero hay algun tipo de limite o puede ser mas amplio ?
(Ej. la pelicula Las Hurdes de Buñel que los criticos la consideran una
pelicula dentro del genero fantastico y horror puse esa como ejemplo
pero puede ser otras )?
Los límites no deben existir a la
hora de crear, porque todo límite es la natural demarcación de
jurisdicciones que impiden el paso, por lo tanto, uno sabrá hasta dónde
puede avanzar sin que lo detenga la sociedad, mediante la ley o mediante
la censura. Pero si un artista del género terror considerara que hay
que demarcar límites antes de empezar a crear, ya empezaría, como
mínimo, mal encarado, porque si algo caracteriza a este tipo de arte es
la capacidad de sorprender, de no avisar por qué derroteros transitará, o
qué elementos o tópicos evitará abordar, porque eso equivaldría a
revelar gran parte del efecto que se busca conseguir. Aquí conviene una
pequeña digresión, y es que el factor sorpresa lo comparte con el género
del humor, donde lo más importante siempre es el remate final, además
del nudo de la historia, que cumple la función de manipular al
espectador para optimizar y capitalizar así la capacidad de asombro del
mismo.
Con respecto a la amplitud de criterios, depende mucho de
quien produzca determinadas obras y también de quienes las consumen.
Muchas veces entra en juego el factor de la oferta demanda, y el terror
explora horizontes menos frecuentes, a veces desde su hermana la
fantasía, y no está mal. Siempre hay publico para las variantes. No deja
de ser un juego de expectativas, de jugar con las reacciones y con la
propia versatilidad de la creación. Pero repito, los festivales, los
premios, las listas de best sellers, o cualquier otro ranking o reunión
en nombre de cualquier tipo de arte, poco tienen que ver,
paradójicamente, con el arte en sí, ya que sólo es el escaparate para
promocionar la oferta de bienes comerciales, y nada aporta, más que
promoción paga, a la creación. Las grandes obras de la humanidad han
carecido, así como sus autores en su tiempo, de toda esa pompa, lo cual
no le ha hecho mella a su trascendencia. Por el contrario,
multipremiados y súper vendidos volúmenes de literatura moderna no han
logrado ser retenidas en la memoria popular durante demasiado tiempo,
antes de perderse en la nebulosa de la similitud con miles de su misma
clase.
Para gente que no conoce del tema pero que quiere incursionar en el genero literario tanto lector como escritor ¿que consejo o sugerencias les darias para comenzar?
El
mejor consejo que se le puede dar a cualquier aspirante a escritor, o a
cualquier persona en general, es que antes sean muy buenos lectores. En
similar escala de ítems a tener en cuenta, estaría viajar. Pero quien
no pueda ambas cosas, que acceda a la literatura (si el caso fuera a la
inversa, no creo necesario aclarar que quien puede viajar, puede leer, o
puede conseguir que le lean en caso de estar físicamente
imposibilitado). Después de eso, todo depende de la capacidad creativa,
la voluntad y, sobre todas las cosas, la disponibilidad de tiempo.
Si
la excusa es que tememos al fracaso, no olvidemos que las vidas de los
mejores autores de terror han estado signadas por la decadencia, el
vicio, las enfermedades físicas y mentales, y el fracaso en general, y
sin embargo sus ansias de elaborar inmortales clásicos no declinaron,
incluso, en la mayoría de los casos, sin siquiera sospechar que su obra
iba a sobrevivirlos y a eternizar sus nombres en el cielo de los
artistas claves de la humanidad.
Bueno, el placer ha sido mío, y
aquí estaré cada vez que me requieran. No dejen de leer, no dejen de
imaginar mundos y no dejen de vivir en ellos. La mente puede
transportarnos hasta donde decidamos, y la clave del éxito a la hora de
disfrutar de este género, tanto creándolo como consumiéndolo, es
evadirnos de la cotidianeidad y sumergirnos en lo más oscuro de nuestros
pensamientos, de nuestra imaginación. Ahí, en ese rincón sombrío que no
nos atrevemos a explorar, agazapado en las tinieblas, se encuentra
esperándonos la criatura más misteriosa y difícil de observar: nuestro
verdadero yo interior, sin ninguna de todas las máscaras externas...
Sólo unos pocos valientes logran adentrarse tan lejos y sostener la
desnuda mirada de ese ser. Espero encontrarlos a todos ahí, algún día.
Hasta entonces
