viernes, 26 de marzo de 2021

Hebdomario

 


Nuestra mansión está poblada de criaturas con diversas artes fantasmales, monstruosas, caóticas etc. en una palabra enigma.

Las artes están llenos de enigmas y solo el espectador permanece asombrado ante todo y sobre todo sobre sí mismo.

Por que el espectador, sabio entre los sabios tiene idea de su propia ignorancia y tiene curiosidad y la curiosidad comienza con una pregunta.

¿Existe la escritura putrefacta?

¿Y los cuadros demoníacos?

¿ Qué son los videos cadavéricos?

En este blog no encontrarás las respuestas, por que no hay respuesta para el misterio, simplemente contempla y asombrate, ya que el asombro y la pregunta son los principios de la curiosidad.

Y como dice lo desconocido “El encuentro con el misterio, es la experiencia más hermosa, es el origen de la vida”

miércoles, 24 de marzo de 2021

Esther Pagano Merkert


III


Furiosa de advertir que las caretas espían

tras el humo de una mordaza.


Los verdugos vigilan mi consciencia,

mi tentación de remedar el viento…


¡muero de mí!

 

sin espacio entre la multitud

donde alguna vez desperté con un corazón alado.

Hoy me arrodillo redimida

con los brazos atados a mi espalda…


Es extraño observar la cumbre del ingenio

                                      sin poder alcanzarla.

 

¿Cómo rebelarse por la libertad de la consciencia?

 

 





XXXVIII


Presiento bailarines sin cabeza

                          en los restos de mi biblioteca

como la visión de un barco a punto de encallar…


En las palabras, en la tinta

busco no sentirme bufón del poderoso.


El paso hacia el derrumbe de las lenguas

se disponen a ganar la última apuesta.


¿Dónde ubicar un ladrillo en esa montaña de escombros?


LAMASASINIESTRA

 

 Pasen… pasen, este lugar es donde El Doctor CLOCK realiza sus 

experimentos, aquí es el unico lugar que está conectado con 

el mundo de los vivos

 


 


 


 

Rafael Caro

 

 VAR

Todos los lentes de cada una de las doce cámaras bajo la supervisión del joven Dyon se habían encendido. Sin necesidad de verlos, Dyon asumió que sus compañeros estarían haciendo lo mismo que él desde sus salas de operación de video, todos ellos con sus respectivos aparatos ubicados con precisión estratégica para captar la superficie del césped sintético en su totalidad.
-Revisando cámaras uno, dos, tres…-sonó una voz en los auriculares de cada operador de video en el estadio.
Los dos ojos y los diez dedos de las manos de Dyon obedecieron, manipulando el teclado que movía los lentes ópticos. Decenas de dedos y varios pares de ojos de sus colegas ejecutaron el mismo procedimiento. Aislados dentro de sus cabinas, ninguno de los operadores del VAR alcanzaron a escuchar el coro de fanáticos de aquellos quienes arengaban en su lengua de origen a sus respectivos equipos.
Nueve minutos después de que cada equipo entonara su himno nacional, el árbitro dibujó un rectángulo en el aire con sus dedos índices. Era el momento que Dyon había esperado. Una jugada dudosa se produjo en el sector que cubren las cámaras bajo su mando. Retrocedió hasta el minuto ocho y cincuenta segundos de iniciado el partido. Retransmitió el fragmento de tiempo congelado en bytes hasta la pantalla del árbitro en el costado lateral de la cancha.
En el zoom hacia la pelota, en el interior de la multitud borrosa, lo distrajo una anomalía durante un milisegundo. A Dyon siempre le habían llamado la atención los rostros extremadamente agraciados o espantosos. Los extremos del resultado del azar de los dados genéticos en la especie humana lo cautivaban sin saber por qué. Nada pasaba más desapercibido que el término medio.
Procedió a reiniciar la grabación tan lentamente que los segundos que acompañaban el movimiento de la jugada se estiraron a desdén de la estructura del espacio para la inspección concienzuda del árbitro. Los fanáticos observaban en las pantallas monumentales en el no menos monumental estadio, así como millones de televidentes alrededor del planeta Tierra.
        Una tarjeta amarilla se levantó, inmisericordiosa, en dirección a los cúmulos nimbos, los cuales estaban siendo desgarrados en las alturas por leves ráfagas provenientes del sector sudoeste a diez kilómetros por hora.
        El resto de la contienda no requirió de la intervención de Dyon. A pesar de eso, él mantuvo su concentración hasta que el árbitro hizo sonar el silbato, inaudible para todos los controladores del VAR.
       -El primer tiempo ha terminado-les indicó la voz en los auriculares.  
      Quedaban noventa minutos para la finalización de la contienda deportiva. Sin embargo, Dyon no pensaba en ello sino en la cara de un anónimo espectador entre miles; un desconocido que no sobresalía por algo en particular pero había algo perturbador en esos rasgos anodinos. En esa cara simple y redonda, ojos oscuros, boca de labios finos y pálidos de cabello entrecano y peinado hacia atrás.
             En esta final, una isla tan grande como un continente y refugio de marsupiales se enfrentaba a la gente de la tierra de las sabanas, pobladas de enormes felinos cazadores de rumiantes que allí pastaban en manadas.
           -Revisión de cámaras uno, dos, tres…- el ejército de cámaras, dócil, se enfocó hacia la cancha.
          Dyon, hizo un paneo al sector G, fila 2, asiento 35. Allí estaba el hombre. En el mismo lugar. Pero muchos fanáticos sacaban entradas para todos los partidos que se llevaban a cabo durante ese mes. No tenía nada de extraño, después de todo.
 Durante el intervalo entre el primer y el segundo tiempo, Dyon buscó en los archivos grabados de todos los mundiales. Retrocedió ocho años, misma ubicación en las gradas y ahí estaba él. Dieciséis años hacia el pasado. Él seguía allí. Cada Mundial de fútbol hasta el primero de ellos, con cámaras de pobre resolución y en blanco y negro. Dyon aumentó el cuadro del sitio exacto y lo vio de nuevo. Borroso, en tonos de grises pero no había dudas. Se trataba de la misma persona quien ocupaba su asiento con escalofriante certeza. Podría ser el caso de una familia que heredara la pasión por el fútbol de padre a hijo y por pura tradición se hubieran decidido a ocupar la misma butaca cada vez. O por un impedimento económico viajaría sólo uno de ellos en cada ocasión. Ya fuera por los altos costos que suponían trasladarse a otro país, tal vez uno solo de ellos podría viajar…o por cábala. Si Dyon se entregaba a teorías más audaces, el hombre podría ser un viajero del tiempo. ¿Qué necesidad tendría para llegar desde una lejana centuria del futuro para ver un partido de fútbol? razonó Dyon.  Quizás los Mundiales caerían en el olvido dentro de varias décadas. Analicemos la situación: si el sujeto viajara  por razones siniestras, tuvo un siglo para haberlas concretado- pensó Dyon. ¿O esperaba alguna orden de aquellos quienes lo habían enviado?
No había nada ilegal en asistir a todos los Mundiales, así que la posibilidad de alertar a la gente de seguridad era un despropósito. Si Dyon quería descubrir algo, debería hacerlo por su cuenta, sin decírselo a nadie. La segunda parte del partido se acercaba. La ventana de tiempo se cerraría hasta dentro de cuatro años.  Tuvo una idea.
Mientras todos pugnaban por estar dentro, él tenía un plan para salir. Entonces, al inicio el segundo tiempo, Dyon le habló a la voz de los auriculares por su micrófono:
-Siento un dolor en el estómago. Necesito que me reemplacen…sí, debo retirarme.
La voz del micrófono impartió órdenes de acuerdo al protocolo establecido para estos casos. El reemplazo entró enseguida a la cabina de control acompañado de un enfermero. Lo trasladaron a la sala de primeros auxilios. Luego de tomarle los signos vitales, se lo dejó ir con unos antiácidos en el bolsillo y la recomendación de hacer reposo por un par de días.
Dyon se adentró por los pasillos del estadio a través de la inmensa estructura ovoide que había visto tantas veces desde su puesto de observación. La docena de cámaras bajo su mando le habían mostrado el estadio en segundos pero recorrerlo a pie implicaba una demora que no había previsto. Dyon subió, bajó escaleras internas, galerías y túneles. Al fin: el sector G, fila 2, asiento 35. Nunca había visto el lugar desde esta posición. Solo  podía divisar la nuca del hombre. Tenía que aguardar un poco más.
Los coterráneos de la isla-continente se abrazaban, llevando en andas a su capitán quien, a su vez, levantaba la copa hacia la tribuna con los colores de su patria.
A Dyon no le interesaba ver el espectáculo de cierre. Se apoyó contra una columna, observó pasar a las personas. Se sintió como un vulgar acosador pero se dijo a sí mismo que no lo era. Se dio cuenta de que quizá todos los acosadores no se percibían a ellos mismos como tales.
El viajero del tiempo pasó cerca de él. No se veía para nada amenazante en su metro sesenta y pocos centímetros. Llevaba un atuendo compuesto por una aburrida camisa gris y pantalones del mismo color. Aun si el viajero se hubiera hallado solo, se habría mimetizado con las paredes de hormigón. Daba la impresión de no querer que su corporeidad tuviera influencia ni dejara la mínima huella en aquella realidad.
Dyon procuró no perderlo de vista, en medio de las personas que caminaban en busca de las salidas. A una distancia, a medias entre la lejanía para no ser advertido y la cercanía que le permitiera seguirlo, a Dyon se le ocurrió algo lo suficientemente pavorosa como para ser cierta: Quizás había terminado su misión-sea cual fuere- y se limitaría a desvanecerse al regresar a su época. Tal vez ya había visto lo que debía ver o recogido la información que necesitaba, aunque si ya había visitado este lugar, el sujeto ya había podido ver todo lo que había ocurrido. Entonces se escabulliría de cualquier curioso. O, de ser necesario exterminaría a su eventual perseguidor si considerara que éste podía constituir una amenaza. Bien podría llevar consigo una clase de arma, invisible a los sistemas de detección actuales, pero de enorme potencial de destrucción. Sin duda, ello le hubiera resultado tan sencillo como a un habitante de este siglo introducir un diminuto paralizador eléctrico con su carga de miles de voltios, oculto entre los pliegues de su túnica, al interior de un zigurat en la antigua Mesopotamia.
No importaba, estaba dispuesto a arriesgarse para conocer la verdad. El hombre del que emanaba una imperceptibilidad forzada y ¿forzosa? Un barrio de los suburbios con casas iguales a tantas representaba el punto de destino del sujeto desconocido. Cuando su perseguido abría la puerta, Dyon lo detuvo con un  “buenas tardes” que procuró emitir con un tono que sonara temerario pero amable. El hombrecito giró con la mirada extrañada de quien despierta de una siesta.
-Buenas tardes, muchacho-dijo el hombre pequeño.- ¿En qué puedo ayudarlo?
-Mi nombre es Dyon, trabajo como asistente virtual de árbitro, tengo algunas preguntas para usted.
-En verdad, éste no es el mejor momento…
-Sé quién es usted-lo interrumpió Dyon. –O mejor dicho, sé que ha estado yendo a cada Mundial de fútbol desde el primero de ellos en 1930. Y ya han pasado casi doscientos años desde entonces.
-Ah, eso-susurró el desconocido con una resignación cansada-, en ese caso será mejor que pase.

 


Dyon observó el escaso mobiliario: un par de sillas, una mesa y una pequeña heladera de donde el dueño de casa tomó una jarra de vidrio; invitó a su visitante a tomar asiento y, tras servir un vaso de limonada a su huésped, comenzó:
-En el fondo, siempre supuse que alguien daría conmigo, y ese momento ha llegado hoy. Dígame, Dyon ¿Conoce usted el concepto de OOPArt?
-Nunca lo había escuchado antes.
-Se trata del acrónimo en inglés para “artefacto fuera de lugar”; como los jeroglíficos de Abidos en Egipto, del siglo dos a.C., en los cuales se aprecian helicópteros y una nave espacial. Objetos que no corresponden con el avance tecnológico de esas civilizaciones.
-¿Quiere decir que usted es un OOPart viviente?
-Yo sería algo a medio camino entre un OOPArt y el celacanto, un pez que se creía extinguido desde el cretácico pero fue descubierto en los mares cálidos de la actualidad por los criptozoólogos-sorbió un trago de limonada y prosiguió-. Verá usted, en 1930 con casi cincuenta años encima y un doctorado en biología, descubrí una sustancia llamada adenosina. Esta sustancia está presente en mamíferos como los osos y se produce durante su hibernación; retrasa sus funciones fisiológicas al mínimo. Conseguí modificarla para poder usarla en humanos. Durante el sueño inducido por mi droga sintética llamada antropoadenosina, el corazón humano reduce sus setenta latidos por minuto a uno solo.
-Y usted ha sido su propio sujeto de experimentación desde…
-…desde que finalizó el primer mundial en Uruguay en el año 1930. Fue entonces que decidí inyectarme la antropoadenosina suficiente como para despertar dentro de cuatro años. Su aplicación no requiere equipamiento más complejo que para un paciente que recibe suero. La dosis requerida es tan pequeña que el mínimo goteo basta para atravesar un período de cuatro años como si hubiera transcurrido un día para mi organismo. Es una forma unidireccional de viajar en el tiempo, sólo puedo avanzar hacia el futuro. Lamento arruinarle su idea romántica y glamorosa sobre mis capacidades de atravesar el espacio-tiempo a voluntad.
-¿Por qué cada cuatro años? ¿Por qué no dormir durante un siglo o por todo un milenio?
-Sencillo. No me interesa nada del futuro. Solamente me gustan los mundiales de fútbol.
Dyon no esperaba tal respuesta. Al notar su confusión, el anciano explicó:
-Considere esto, joven: no hay otro espectáculo deportivo donde se enfrenten-de modo pacífico- facciones rivales provenientes de ambientes selváticos, donde la vegetación bebe cada gota que se precipita hasta ella con avidez continua. Otros, envían a sus futbolistas desde zonas que jamás vieron caer la lluvia. También buscan la Copa los países de fiordos helados, erosionados durante eones por ráfagas de salitre. Muchos regresarán sin haber podido llevar la gloria a sus lugares de origen pero conservan la esperanza de lograrlo la próxima vez ¿No es un concepto maravilloso? No se me ocurre una mejor metáfora de la vida.
-¿Pero qué pasa si el equipo que usted alienta pierde?
-Ah, muchacho ¡Eso es lo de menos!
Dyon abrió la boca para replicar, al no encontrar argumentos lógicos siguió en silencio. El celacanto humano continuó:
-Lo más difícil fue conseguir el dinero para viajar al país anfitrión de cada mundial y comprar las entradas de todos los partidos. Vendí todo lo que poseía y compré tablillas de oro cuyos intereses en el Banco me alcanzan y sobran para afrontar los costos de pasajes en avión, estadía y entradas. Al no tener gastos durante mi letargo autoinducido….no necesito mucho dinero. Además, envejezco a un ritmo de un mes cuando me despierto, cada cuatro años.
-Podría dar a conocer el descubrimiento de la antropoadenosina al mundo.
-¿Bah, con qué objeto? ¿Alargarle la vida a millonarios y dictadores? ¡Jamás!
-Créame, si yo pude descubrirlo, otros lo harán. Le quitarán su hallazgo, de forma violenta, si usted se rehúsa a entregárselos. Piénselo.
El hombrecito lo pensó. Tras evaluarlo un buen rato, suspiró:
-Tiene usted razón ¿Cómo puedo prevenirme de semejante situación?
-Cambie su aspecto cada cuatro años. No recurra a barbas postizas ni pelucas porque la seguridad del estadio podría hacerle pasar un mal rato. Rápese o déjese crecer de vez en cuando el cabello o la barba; pruebe con tinturas varias, anteojos, ropa de diverso estilo y sobre todo ¡Cambie su lugar de asiento en las gradas!
El biólogo había querido darle las gracias en forma de tablillas de oro por las advertencias y por la promesa de guardar su secreto para siempre. Sin embargo, el joven asistente de video no quiso nada material. Le bastaba haber hecho un nuevo amigo, haber resuelto el enigma y ser su poseedor. Ahora, Dyon se había convertido en la esfinge y Edipo en un solo cuerpo.

Transcurridos varios mundiales, un agotado Dyon de sesenta años, ahora a cargo de todas las cámaras del estadio, daba inicio al nuevo Mundial de fútbol. Los preparativos todavía lo afectaban a pesar de ser un veterano experto.
-Procedan a revisar las cámaras…-susurró Dyon a su micrófono.
-Señor, todo el sistema del VAR ha sido verificado y funciona-. Dijeron las voces de los árbitros asistentes de video.
En la pantalla número dos de la cámara del sector H, fila 12, asiento 22, un sujeto bajito, de cara redonda, pelo largo, gorra y anteojos, miró a la lente de la cámara más próxima, sonrió y formó un rectángulo en el aire con los dedos índices.
Dyon, mucho más animado al reconocer el rostro familiar del biólogo, ordenó:
-Iniciar transmisión… ¡Ya!   



Hana Pernt

 


Mandragora Brujah


          

 

                                      

            Mi mundo surrealista

 

      Alguien que me habita lleva mis ojos frente al estallido de la crisálida y no se detienepodría ser el oxido que carcome la necesidad de una música de piedra o el caparazón de un sexto sentido en el incendio de las ruinas que nacen .Todo podría decirlo y hacerlo como una conspiración de la mente contra el espíritu .Abro mi cuerpo que es la voz de otros para que la luz lo atraviese siento las miles de bestias habitando mi corazón huyendo entre las cenizas de la inmortalidad,afuera solo es destierro de mares en un desierto donde las llaves abren puertas,asomo a la pared mas oscura y profunda donde se desgasta la vida, donde todos los pájaros del invierno construyen horizontes, siento su vuelo sobre mi cabeza aunque estén lejos o muertos . Allí donde los nervios son contrición de la rasgadura del viento o de la noche que cava sus túneles . Amo las nervaduras que tienen los secretos,como se filtran en las venas e inventan las palabras que nos sacrifican o nos desvelan que podrían ser parte de este poema . Me traen por su eco las formas iconoclastas del mundo, ese triangulo que gira sobre la miasma, esa fugacidad sobre una plataforma de niebla apegada a mi sombra cuando camino o al ruido de las maquinas que yacen en el cementerio de mi casa.  El tiempo me ha devuelto huesos de papel, parecen los pellejos de los ángeles.  

 


  
 

Ultima Weapon

 

¿Cómo puedo proteger sin maldad algo tan perfecto?

 

 


 

 

Óleo/madera 30 x 30 cms

 

                                                  .... 

 

 

Undead Nidaros

 


 

 

Técnica Mixta 40 x 45 cms

 

 

 

Victoria Morrison

 

 

 Hogar de cuervos
        (Pupilas de Loco)


¡Jamás de descubrirán ¡
soy fantasma
deambulo profanando tumbas
morgues
hospitales psiquiátricos
rescatando almas desdichadas
¡No pude rescatarlos de la horca!
si de la tumba
Reconozco el sufrimiento
huelo esternones fracturados
de los desdichados
penitencia de pecadores
Los llevo a un lugar rodeado de cuervos
hermosos cuervos negros azulados
Los que vivimos aquí
fuimos criados como ellos
aquí nadie se arranca los ojos.

 

 

 

Cultivar mandrágoras    
         (Pupilas de Loco)

Sucumbí ante mis escritos mal olientes
arranque todos mis dientes en nombre de la poesía
desgarre mi piel
No soy celestial ni del infierno
tomo té con los muertos
¿Qué será de la penumbra?
¿Qué será de la luz?
¿Cómo será? Cuando pierda aún más la razón
Me dedico a plantar mandrágoras
el alimento es el agua
agua que he robado de tumbas recién ocupadas
Colecciono cráneos
hermosos celestiales cráneos de niños muertos
niños atormentados por el suicidio
Escribo
de las entrañas escribo
con dolor
espanto
espasmo
Con desgarro escribo. 
 

Criaturas

  

Sale cada madrugada a recorrer las ciudades .Ataca a los desprevenidos .Se metamorfosea con   el agua y el lodo de las alcantarillas. Guarda todos los objetos que saca de los bolsas de residuos,como archivo de datos sobre las personas que habitan en esas ciudades, para hacerlos desaparecer .Tiene ojos con rayos lazer. Su  escondite favorito son las baldosas de las veredas

Texto : Mandragora Brujah

martes, 23 de marzo de 2021

Joel Simon Dube

 


Diego Arandojo

 

 

LA PÍLDORA

Por Diego Arandojo

 

         Ana estaba indecisa. En la palma de su mano izquierda tenía la pastilla negra. Tomarla sería lo correcto. No tomarla, también. Había que decidirse. Llamó por teléfono a su hermana. Pero no le atendió. Llamó a su mamá. Tampoco. Finalmente, Ana tragó la pastilla y bebió abundante agua. Se recostó en la cama. Escuchó jazz de una vieja radio en su mesita de luz. Cuando despertó, ya en la alta madrugada, su cuerpo era otro. No tenía brazos, solo una gran pierna, carnosa y roja. Su cabeza se había reducido y tenía varios ojos por debajo de los ojos, y una boca en la frente, que soltaba una baba oscura. Intentó levantarse, le costó bastante. Cuando llegó a la puerta, dando una especie de brinco, lo esperaba otro como ella. “Te demoraste. La ceremonia ya comenzó”, le dijo y fueron saltando hacia afuera del edificio. Una gran pira devoraba la vida de aquellos que no quisieron tomar la pastilla negra. “Un nuevo mundo está naciendo. El que no quiera pertenecer será devorado por el fuego. No hay salvación para ellos”, le dijo su compañero. Ana suspiró con alivio. Había tomado la decisión correcta.

 





Valkiria

           VALKIRIA

             Samir Karimo:  Guion

           Miguel Ángel Sánches: Arte dibujo 

 


 





El Doctor CLOCK


 

 

 

El criadero del sótano




La noche

                            esos amontonamiento de agujas

perversos                           malolientes

             listo para la curación



aquellos ojos enjaulados

me vomitan aclamando

que les suelde los recuerdos

                    con placas bestiales



                  ahora conoces el aliento del castigo

                                      infinito

donde los huesos se transfiguraran

en excrementos de la locura

 

Último camino

 

Detente, acabas de ver parte de la diversidad del terror, el misterio de estos seres que habitan en cada rincón de lo desconocido, pero esto es el principio de un enigma… un enigma que tiene un tejido, una forma que refleja lo que estará adentro tuyo para siempre, por que el recuerdo reflejara siempre tu visita en nuestro blog con diversos artistas del espanto y te preguntara ¿realmente he respondido a todas mis dudas? O solo un fragmento y si quieres averiguar más puedes visitarnos en nuestro

 Facebook “El pueblo maldito del Doctor CLOCK” donde formará parte de nosotros….


 

 


 

lunes, 29 de octubre de 2018

Hebdomario


El pueblo maldito






Hola jovenes aventureros veo que has sobrevivo por los caminos mas infernales y peligrosos, bueno ahora estas en el pueblo maldito cada vez estas mas cerca de la mansión, pero no te alegres mucho por que aquí una vez que te perdes, difícilmente encuentres el camino adecuado.



 Tuviste suerte o no, por que hoy hay una feria, y eso dificulta tu camino tendras que pasarlo si o si, como nuestros aldeanos sin ojos están listo para venderte todas sus mercancías truculentas y vomitivas, hay frascos de ojos verdes, esclavos zombies, cajas de arenas movedizas, posimas de amor, muertes, para decir la verdad, para mentir, muñecos budus, sanguijuelas, sopas de arañas, pan de mocos de ciclopes, empanadas de arañas, quesos de vampiros y mas delicias que no te podes imaginar





 Les doy un consejo por que me caen bien, tengan cuidados, no se descuiden miren por todos lados, porque  los niños fantasmas siempre están melodeando por todos lados  y si los atrapan, terminaran en un puesto para ser vendidos, ¿porque digo eso? Yo los compraría para que sean mis esclavos,
bueno llegamos al fin de la feria hay tres calles cual tomarían como verán el pueblo es muy grande y siempre están preparados para nuevos habitantes, si fuera yo elijo la numero tres, pero si fuera yo, no hay tiempo que perder rápido y sus decisiones lo sabremos en el próximo numero         

miércoles, 17 de octubre de 2018

Acerca de Halloween : «Trick-or-treat» y Jack-o'-lantern

Originalmente el truco o trato (en inglés «Trick-or-treat») era una leyenda popular de origen céltico según la cual no solo los espíritus de los difuntos eran libres de vagar por la Tierra la noche de Halloween, sino toda clase de entes procedentes de todos los reinos espirituales. Entre ellos había uno terriblemente malévolo que deambulaba por pueblos y aldeas, yendo de casa en casa pidiendo precisamente «truco o trato». La leyenda asegura que lo mejor era hacer trato, sin importar el costo que este tuviera, pues de no pactar con este espíritu (que recibiría el nombre de jack-o'-lantern, con el que se conocen a las tradicionales calabazas de Halloween) él usaría sus poderes para hacer «truco», que consistiría en maldecir la casa y a sus habitantes, dándoles toda clase de infortunios y maldiciones como enfermar a la familia, matar al ganado con pestes o hasta quemar la propia vivienda. Como protección surgió la idea de crear en las calabazas formas horrendas, para así evitar encontrarse con dicho espectro (y con el tiempo, debido a la asociación mental entre el espíritu y las calabazas, el nombre de este sería dado a ellas, que es como son conocidas hoy día cuando llega esta fiesta).

Realmente, aunque se ha generalizado la traducción «truco» en castellano por el inglés «trick» y «trato» literalmente por «treat», en el caso del «Trick-or-treating» no se trata de un truco propiamente dicho sino más bien de un susto o una broma por lo que una traducción más exacta sería por ejemplo «susto o dulce» o «travesura o dulce».
En la actualidad, los niños se disfrazan para la ocasión y pasean por las calles pidiendo dulces de puerta en puerta. Después de llamar a la puerta los niños pronuncian la frase «truco o trato», «truco o dulce» o «travesura o dulce» (proveniente de la expresión inglesa trick or treat). Si los adultos les dan caramelos, dinero o cualquier otro tipo de recompensa, se interpreta que han aceptado el trato. Si por el contrario se niegan, los chicos les gastarán una pequeña broma, siendo la más común arrojar huevos o espuma de afeitar contra la puerta.
En México existe una versión denominada Calaverita en la que los niños preguntan ¿Me da usted mi calaverita? en lugar de ¿Truco o Trato? refiriéndose a un dulce con forma de calavera.
El recorrido infantil en busca de golosinas probablemente enlace con la tradición neerlandesa de la Fiesta de San Martín
Durante la última noche del martes del año iraní, estos celebran una fiesta llamada Chaharshanbe Suri, o noche del fuego. Tradicionalmente, estos creen que los vivos fueron visitados por los espíritus de sus antepasados el último día del año Noruz. Muchas personas especialmente niños, se envuelven en sudarios simbólicamente recreando las visitas. A la luz de la hoguera, corren por las calles golpeando en ollas y sartenes con cucharas llamadas Gashog-Zani para vencer el último miércoles desafortunado del año, mientras llaman a las puertas para pedir golosinas. De hecho, Halloween es una variación celta de esta noche.Esta es una antigua fiesta de Irán, Azerbaiyán, Iraq, Afganistán, Tayikistán y Turquía y la fecha se remonta al menos 1.700 a.C.

 

Jack-o'-lantern


Existe un viejo relato popular irlandés que habla de Jack, un irlandés tacaño, pendenciero y con fama de borracho. El diablo, a quien llegó el rumor de tan negra alma, acudió a comprobar si efectivamente era un rival de semejante calibre. Disfrazado como un hombre normal acudió al pueblo de este y se puso a beber con él durante largas horas, revelando su identidad tras ver que en efecto Jack era un auténtico malvado. Cuando Lucifer le dijo que venía a llevárselo para hacerle pagar por sus pecados, Jack le pidió que bebieran juntos una ronda más, como última voluntad. El diablo se lo concedió, pero al ir a pagar ninguno de los dos tenía dinero, así que Jack retó a Lucifer a convertirse en una moneda para demostrar sus poderes. Satanás lo hizo, pero en lugar de pagar con la moneda, Jack la metió en su bolsillo, donde llevaba un crucifijo de plata. Incapaz de salir de allí el diablo ordenó al granjero que le dejara libre, pero Jack respondió que no lo haría a menos que prometiera volver al infierno para no molestarle durante un año.

Transcurrido ese tiempo, el diablo apareció de nuevo en casa de Jack para llevárselo al inframundo, pero de nuevo Jack pidió un último deseo, en este caso, que el amo de las tinieblas cogiera una manzana situada en lo alto de un árbol para así tener una última comida antes de su tormento eterno. Lucifer accedió, pero cuando se hallaba trepado en el árbol, Jack talló una cruz en su tronco para que no pudiera escapar. En esta ocasión pidió no ser molestado en diez años, además de otra condición: que nunca pudiera el diablo reclamar su alma para el inframundo. Satanás accedió y Jack se vio libre de su amenaza.
Su destino no fue mejor: tras morir (mucho antes de transcurridos esos diez años pactados), Jack se aprestó a ir al cielo, pero fue detenido en las puertas de San Pedro, impidiéndosele el paso pues no podían aceptarle por su mala vida pasada, siendo enviado al infierno. Para su desgracia allí tampoco podían aceptarlo debido al trato que había realizado con el diablo, quien de paso le expulsó de su reino y, despechado, le arrojó a Jack unas ascuas ardientes, las cuales el granjero atrapó con un nabo hueco, mientras burlonamente agradecía la improvisada linterna que así obtuvo. Condenado a deambular por los caminos, anduvo sin más luz que la ya dicha linterna en su eterno vagar entre los reinos del bien y del mal. Con el paso del tiempo Jack el Tacaño fue conocido como Jack el de la Linterna o «Jack of the Lantern», nombre que se abrevió al definitivo «Jack O'Lantern». Esta es la razón de usar nabos (y más tarde calabazas, al imitar con su color el resplandor de las ascuas infernales y por ser más fáciles de tallar que los nabos) para alumbrar el camino a los difuntos en Halloween, y también el motivo de decorar las casas con estas figuras horrendas (para evitar que Jack llamara a la puerta de las casas y proponer Dulces o travesuras). 





El Doctor CLOCK

                               
                             Crujido de un hombre bloqueado





El cuerpo

 

       estomago virtuoso



                                esquematiza el portal



   entre los tiempos inmóviles   





inserte la  vos



 un cruce de alta frecuencia



            cuando las vertiginosas manos



sintoniza aquellos zumbidos del silencio





        sus paso

                 esa matriz ejendrada en la mente     

 

            guiado por las espadas del universo



perdido en el país del  inframundo





        ahí

              

                lo someten al juego  de los mil ojos



                              penetrado  por la cuarta dimensión



        en el mundo bipolar



corre



rasga  el viento



absorbe suicidio



aúlla



 atrapado sobre paneles sangriento



       cuatro puñalada desactivado

sobre las fauces del enter



La biblioteca de los libros vivos


Has entrado a la biblioteca del Ciclope donde guarda cada libro de monstruos, vampiros, locuras, asesinos, y demás seres que hallas conocidos en los genios de la literatura del terror, misterio y suspensos, ¿pensate que has leído todo? jajaja acompáñenme…  
You've come to the library of Cyclops, where you keep every book of monsters, vampires, follies, murderers, and other beings find yourself known in the literary geniuses of terror, mystery and suspense,? pensate that you have read it? join me ... lol


Detrás de esta puerta secreta, se encuentra unas escaleras, y debajo esta la biblioteca de los libros vivos, nadie se atrevió a bajar es un lugar lleno de temor solo yo puedo bajar, ahí hay libros que se han olvidados por el transcurso de los años, solo se los menciona por simple comentarios, pero nunca mas sean vuelto a leer, eso genero que sus personajes cobren vida y conversan entre si allá abajo.Escuchas eso son gruñidos hoy serán los primeros en acompañarme, tomen una antorcha, bajemos, esta oscuro y húmedo jajaja miren ahí esta saliendo un libro que esta a punto de leerles…
Behind the secret door is a staircase, and below this the library of living books, no one dared to go down is a fearful place I can only go down, there are books that have been forgotten over the course of the years , mentions only the simple quote, but never more have been reading, that genre that his characters come to life and talk to each other down there.Hear that are grunts today will be the first to join me, take a torch, go down this dark and damp this out there lol look at a book that is about to read



                                                   Santiago Ramón y Cajal 

(
Petilla de Aragón, 1 de mayo de 1852-Madrid, 17 de octubre de 1934) fue un médico español, especializado en histología y anatomía patológica. Compartió el premio Nobel de Medicina en 1906 con Camillo Golgi «en reconocimiento de su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso».Mediante sus investigaciones sobre los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas, desarrolló una nueva y revolucionaria teoría que empezó a ser llamada la «doctrina de la neurona», basada en que el tejido cerebral está compuesto por células individuales.Humanista, además de científico, está considerado como cabeza de la llamada Generación de Sabios. 

El fabricante de honradez

  Es un libro en el que  nos presenta la vida de un científico que se casa con una mujer mucho más joven y que es alumna suya. La cosa va muy bien hasta que se mudan a China para investigar una epidemia que tiene lugar en este país: un virus que está provocando la muerte a centenares de cerdos. Allí trabajarán junto a otro médico que se sentirá fuertemente cautivado por la joven esposa del científico; ella también se siente atraída por él y comienzan una relación amorosa a espaldas del protagonista, evidentemente. Pero el marido que sospecha la infidelidad, se siente violentamente asediado por los celos y toma la decisión de vengar su orgullo herido. ¿Cómo iba a hacerlo? Pues de una forma sencilla y en un ámbito que él manejara a la perfección. Los infecta con el virus de la peste que han ido a curar. Esto le sirve no sólo para librarse del amante de su mujer sino también para demostrar algo que había estado investigado, que esa enfermedad podía transmitirse de animales a personas. Pero la cosa no termina ahí. Si bien no mata a su mujer, le aplica un suero que va quitándole progresivamente su belleza y elegancia para convertirla en un monstruo. Así, cree, podrá evitarse sus futuras infidelidades.
Todo esto le servirá para realizar un experimento que tiene como objetivo buscar la forma de crear una sociedad sin vicios ni corrupción: un mundo de criaturas monstruosas donde no hay dobles intenciones. Al final, el pobre Alejandro Mirahonda se da cuenta de que reprimir los deseos más banales no es una buena alternativa para alcanzar la felicidad y que no se puede decidir quiénes pueden/deben querernos.