lunes, 15 de octubre de 2018

Constelación Del Gato


             

                                                       Sombra diabólica
 

Raúl  salió de trabajar, va a su casa por el camino de siempre, mientras sigue su caminata por el puente ve a su izquierda una sombra que lo sigue, grande, fuera de lo común. Entonces gira para ver de qué se trata y de repente todo se nubla. Despierta, de noche, sin estrellas ni luna, sobre un camino de tierra con árboles tanto de un lado como del otro, tan altos que cubren toda la cúpula nocturna.
Estaba temeroso, el corazón le latía con fuerza, no podía entender que hacía ahí, en ese lugar espantoso, solo escuchaba los ruidos de insectos y animales pero no podía distinguir que clase de animales eran, ahí estuvo no sé cuanto tiempo, tenía frio y estaba desorientado. Se levantó y comenzó a caminar con sigilo. Al largo rato se detuvo a descansar pero, ve con estupor una sombra que se paseaba de un lado a otro con gran rapidez. Raúl tenía frio, estaba desorientado y cansado. En segundos ve que estaba rodeado de varias sombras, lo miraban, lo seguían.
Raúl  empezó a correr con desesperación, tropieza, cae al suelo y lo agarran de las piernas. Lo arrastran sobre el camino de tierra, no podía ver quiénes eran, gritaba y se quería soltar, sólo veía las sombras que se paseaban.
En ese trajín, Raúl, se desmaya. Después de unas horas, cuando despierta algo lastimado por el arrastre ve que se encuentra dentro de una cueva con las sombras caminando a su alrededor y emitiendo un sonido abrumador. La única luz que había provenía del fondo de la caverna.
Raúl  vio pasar unos caballos alados, negros, que traspasaban las paredes como si nada. En el techo había una araña gigante que lo miraba y chillaba acoplándose al sonido de unas abejas con cabezas de búho que zumbaban muy fuerte, una cabeza flotando cuyo rostro era borroso. Raúl se vuelve a desmayar.
Cuando despierta aparece en el mismo lugar donde había comenzado todo. Es de día, asustado mira su reloj que indica la misma hora en la que había salido de trabajar. Raúl siente que puede deslizarse con rapidez, que puede ver a través del mismo y traspasar todo. No necesitaba nada más y a pesar de que había quedado atrapado en el mundo de las sombras para siempre y aun así sentía  que era alguien. 
Sus compañeros le habían advertido a Raúl sobre una sombra, que si lo seguía por el puente no la observara.
Raúl espera en el puente, a su víctima.

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