Dulces Bocas
En
el bosque
una sombra acabada va deteniendo el tiempo
río de pisadas
yergue la mirada insomne de la luna
descubierto un aullido convocante los ecos antiguos
de los vientos
Entregado en su perpetuidad
un ser atormentado
recorre su perplejidad en un acto bestial
acechando
lentamente a los hombres
que habitan un horizonte lejano –Detén tus colmillos, regresa a tu génesis
a tus principios de ser racional con alimento de madre
natura–Olvida tu savia carmesí
que brota de las venas y esa carne que de lodo fue obrada
por la mano de un dios desconocido
una sombra acabada va deteniendo el tiempo
río de pisadas
yergue la mirada insomne de la luna
descubierto un aullido convocante los ecos antiguos
de los vientos
Entregado en su perpetuidad
un ser atormentado
recorre su perplejidad en un acto bestial
acechando
lentamente a los hombres
que habitan un horizonte lejano –Detén tus colmillos, regresa a tu génesis
a tus principios de ser racional con alimento de madre
natura–Olvida tu savia carmesí
que brota de las venas y esa carne que de lodo fue obrada
por la mano de un dios desconocido
escapa ante el canto mecido de una voz
sagrada
remite su pálida memoria
de un decantado demonio
habitando el eje de una palma
la noche le abre las puntas
y el se profundiza en aguas que bañan
el destino del dios de los infiernos –¡Eres bestia que cobija el cuerpo de los hombres! –¡Eres nombre que retuerce el escenario de la bestia!
siente invadido por el giro
de lamentos
que roban el derecho a los débiles
hoy el festín de la sed
ha caído ante el golpe certero
de la orfebre sospecha de una mano blanca
–¡Oh madre no me abandones! – dijo en un alarido aterrador mirando hacia el cielo–¡Oh madre déjame tomar mi rostro gris de cuerpo alado o de ser arrastra en sus extremidades!
El acto es rito incesante, de lobos danza tras los montes hambrientos de su especie
La madrugada ha dejado el principio de la incógnita y el sueño ha extraído la horca sobre el cuello de la vida, el ser desnudo quedo fagocitado
sobre el instinto de miseria y los hombres han hundido
las cruces en las cuencas vacías de sus necesidades
texto extraído de Lafarium 2004
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